Wedding Planner: ¿Lujo o Necesidad?
Por Azul M. Riveroll
Fundadora de Event Planner Puebla
Wedding Planner: ¿Lujo o Necesidad?
Por Azul M. Riveroll
Fundadora de Event Planner Puebla
He leído infinidad de veces en grupos de novias la misma pregunta: “¿De verdad necesito una Planner o es tirar el dinero?”. Y siempre hay alguien que responde: “Es un lujo, tú puedes solita” "Solo vas a pagar más por algo que tú puedes hacer".
Hoy quiero ser muy honesta contigo: Tienen razón. Una boda es, en esencia, un lujo. Si lo pensamos fríamente, para casarse solo se necesita el deseo de unir sus vidas. Puedes ir al juzgado, tener una ceremonia simbólica íntima o un compromiso espiritual a solas. No necesitas banquete, ni 200 invitados. Pero, desde el momento en que decides cumplir tu sueño y organizar una fiesta, estás eligiendo un lujo. Y si ya decidiste invertir en ese lujo, la pregunta clave es: ¿Quieres invertir solo en el evento o quieres invertir en disfrutarlo?
A veces pensamos que ahorrar en la Planner es dinero que "ganamos", pero la realidad es que puedes terminar gastando el doble. Una Wedding Planner no es un gasto, es un escudo para tu bolsillo:
Administración inteligente del presupuesto: Sabemos dónde vale la pena invertir y dónde estás desperdiciando dinero en cosas que nadie notará.
Garantía de proveedores: Nosotros sabemos quién sí cumple y quién te va a dejar colgada a mitad del evento porque ya lo hemos vivido. Te ahorramos el trago amargo de contratar a ciegas.
Filtro de seguridad: Si eres una persona con un trabajo absorbente o que valora su tiempo, una Planner es quien recorre el camino por ti, evitando que cometas errores que te costarían dinero (y salud mental) corregir a última hora.
Para muchas novias (¡como yo!), la etapa de planeación es de las más emocionantes. Elegir las flores, probar el menú y diseñar el concepto visual es un proceso creativo increíble. Planear tu boda puede ser una de las experiencias más divertidas de tu vida, especialmente si eres una persona organizada y creativa.
Sin embargo, hay una línea muy delgada entre diseñar el sueño y operar la realidad el día del evento. Ahí es donde entra mi propia historia...
Aquí les va una confesión que pocas planners se atreven a hacer: en mi propia boda, decidí no contratar a nadie externo. Estaba sumamente emocionada; disfruté cada segundo de la planeación, diseñando cada detalle con todo el amor del mundo. Además, quería que mi equipo de trabajo —esas personas de confianza que siempre me apoyan— estuvieran ahí como invitados, celebrando y brindando conmigo, no trabajando.
Fue una experiencia hermosa, pero me dejó una gran lección.
Al no querer "molestar" a mi equipo y no tener una coordinadora externa, el puesto de control quedó vacante... y terminé ocupándolo yo, ¡en mi propio vestido de novia! Aunque mi boda fue un momento mágico y me encantó ver todo lo que planeé materializado, la realidad detrás de las fotos fue agotadora.
Los invitados venían a mi mesa de novios a decirme que los meseros no traían el café, que el DJ estaba muy fuerte o que se querían cambiar de mesa. Incluso mis papás y mis suegros me buscaban para resolver detalles logísticos.Estuve corriendo detrás de los fotografos para recordarles las tomas que habíamos quedado, revisando que cada uno de mis proveedores cumpliera con lo pactado, etc.
¿El resultado? En una boda donde todo se planeó como un lujo, pero el único lujo que yo no me pude dar fue el de ir al baño. Ni una sola vez en toda la tarde. Estaba tan pendiente de que todo saliera perfecto para los demás, que me convertí en la coordinadora de mi propia fiesta.
No me malentiendan: amé mi boda y fue un día maravilloso, pero aprendí por las malas que ser la mente creativa detrás del evento y ser la protagonista del mismo son dos roles que no deben suceder al mismo tiempo. Si ya hiciste el trabajo de buscar todo tú misma porque te apasiona planear, ¡excelente! Pero el día del evento, necesitas a alguien que sea tu "escudo". Alguien que resuelva los problemas (porque siempre surgen) mientras tú te dedicas a lo único que importa: ser feliz.
Por eso, quiero que te quedes con esta frase que se ha vuelto mi filosofía:
"Ya invertiste en la fiesta... ahora invierte en disfrutarla".
¿Quieres ser la protagonista de tu boda o su coordinadora?